La mañana estaba en su mayor resplandor, un hermoso sol brillaba con fulgor junto a un hermoso cielo azul. Como de costumbre, me desperté a la hora indicada, con sutileza me incliné y con un pequeño gruñido me levanté para hacer la misma rutina de todos los días, que si continuaba por más tiempo así,Sigue leyendo ««La existencia de las dos caras»»