La mañana estaba en su mayor resplandor, un hermoso sol brillaba con fulgor junto a un hermoso cielo azul. Como de costumbre, me desperté a la hora indicada, con sutileza me incliné y con un pequeño gruñido me levanté para hacer la misma rutina de todos los días, que si continuaba por más tiempo así, tarde o temprano me fastidiaría.
Me arreglé y prepare el desayuno, con una taza de café en la mano, me senté en el sillón y prendí la televisión como normalmente hacia antes de irme al trabajo, algo que disfrutaba de la rutina. Estaba en el canal de las noticias, donde anunciaban la protesta sobre el feminismo. Cambie de canal y esté mostraba una protesta del aborto legal. Cambie de canal y este mostraba sobre noticias del lenguaje inclusivo; y así sucesivamente, cada canal, cada tema diferente, sobre los derechos de la mujer, en contra del machismo, asesinatos, violaciones, etc. Toda la vida en algunos canales.
Con un suspiro pequeño y una sonrisa de lado, apague la televisión y salí de mi casa para dirigirme al trabajo. Al tomar el transporte, un insoportable tráfico había por todos lados, que era causado por las protestas que habían. Al pasar por una calle en específico, se podía admirar con claridad la protesta del feminismo. Un desastroso pero honorable modo de protestar, mujeres gritando y rayando las paredes, autos y monumentos, sin embargo, el dolor que transmitían era algo desgarrador, que sin duda no importaba si destruían o pintaban monumentos lo que importaba era por lo que luchaban.
Al pasar unas cuantas cuadras más, había otra protesta, sobre el aborto legal, mujeres embarazadas luchando por un derecho a elegir y mujeres en contra del aborto dispuestas a salvar a cualquiera que quisiera acabar con la vida de su hijo. Un desastre total, una pelea de palabras y si era posible de golpes.
Faltaba poco para llegar a mi trabajo, sin embargo, una calle antes, había una gran protesta en contra de el consumo de carne animal. Sin embargo, esta protesta era muy pacífica, personas vestidas de negro, dando hermosas y conmovedoras palabras sobre el tema, era aquello que hacía que más gente se uniera y que sin dudarlo hacían cambiar a personas con un pensamiento drásticamente opuesto a la protesta minutos antes de escuchar y ver su manera de protestar.
Mientras observaba todo desde el autobús, bajé al llegar a mi destino, y me dirigí a mi trabajo sin detenerme en alguna de las protestas, simplemente iba a mi trabajo. Con entusiasmo llegue a mi oficina y salude a mis pocos compañeros que se encontraban ahí, podría asegurar que la mayoría se había unido a alguna de las protestas que habían en las calles. Con elegancia me senté en mi escritorio, saqué mis cosas, prendí mi computadora, acomode mis gafas y después de cerrar mis ojos para recordar a detalle y analizar todo lo que mis ojos habían visto en la mañana de las protestas, sobre dos bandos y dos opiniones completamente opuestas sobre tema alguno, sobre sentimientos transmitidos a través de palabras o actos, comencé a escribir el título de mi próximo proyecto analítico de la vida: “La Moneda y sus dos caras»
